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Viajar en moto...No hay huevos. Asi empezo nuestra mejor aventura.

Viajar en moto...No hay huevos. Asi empezo nuestra mejor aventura.

NO HAY HUEVOS....

Viajar en moto....suena a efímero, es poesía, son palabras que te hacen volar, es bucólico... Te imaginas recorriendo el mundo en moto realizando el viaje de tus sueños, con el aire acariciando tu cara de la forma más suave que puedas imaginar, cómo al pasar por los montes troquelados por la naturaleza tus fosas nasales se impregnan con el aroma de la naturaleza......(aquí de repente se tendría que escuchar un chirrido, pero bueno, esto es escrito...te lo imaginas...ñiiii) Pues no fue así... Esta locura de viaje en moto empezó una noche de charla en el sofá de mi casa con mi mujer, que tenía el carnet de moto solo seis meses y le solté de broma que sería bonito hacer un viaje por el interior de Europa... A lo que me respondió soltando esa frase que te puedes imaginar... No, esa no... esaaaa... Sí, "NO HAY HUEVOS!!" ¿Qué te puedo decir que no sepas....si juntas a un español y un "no hay huevos"? Pues que la lías....

HACER UN VIAJE SIN EXPERIENCIA, ¿POR QUÉ NO?

Se me saltan las lágrimas a día de hoy de acordarme de esa mirada inocente que tenía ella en el sofá aquella noche. Era como un cachorro motero recién nacido, con toda la ilusión del mundo de viajar en moto, la ilusión de una motera que solo lleva en este mundo de las dos ruedas menos de seis meses, con una sonrisa de lado a lado, los ojos abiertos de par en par y con la piel estirada de la ilusión que le hacía. Pero sí, con esa frase tan loca de "no hay huevos" comenzó nuestra aventura... Sí, por qué no decirlo, la mejor aventura de nuestra vida, claro está, de momento.

Después de risas hablando sobre el tema, de decirle en alguna que otra ocasión que no sabía de qué estaba hablando, que recordara las veces que habíamos ido de ruta y cómo había terminado... Pero nada, ella quería viajar en moto, se le había metido entre ceja y ceja y encima la culpa era mía por haber hecho una propuesta de este calibre y nivel de peligrosidad. Así que vamos allá, vamos a planear el viaje... Luego el resto ya veremos, pero lo primero que vamos a hacer el planear el viaje.

¿CÓMO ORGANIZO UN VIAJE EN MOTO?

Pues sinceramente no te voy a mentir... No tengo ni idea. Lo que yo te voy a contar es cómo nosotros dos organizamos nuestro viaje de la forma que solo sabemos hacer las cosas, ensayo y error... A continuación te detallamos paso por paso lo que hicimos nosotros:

  • Primero eleguimos un punto de Europa a donde queríamos llegar.
  • Tener claro el presupuesto que tienes para gastarte.
  • Crear una ruta en Google Maps.
  • Borrar la ruta de Google Maps para hacer otra.
  • Volver a hacer otra ruta mezclando la anterior y ésta.
  • Tener claro el clima que va a hacer (cosa que te va a dar igual, porque al salir de España cambia cada hora)
  • Y el más importante, tener la moto a punto. Esto último es lo que mejor teníamos nosotros, porque como a nuestras motos las cuidan en el taller de motos en Valencia St Racing Store, no teníamos problemas (un poco de peloteo nunca viene mal)

Elegir el punto de destino.

Es muy importante que os marquéis un objetivo, un destino. Creemos que viajar sin sentido quita un poco la ilusión del viaje, ya que viajar en moto es agotador y si no sientes que vas avanzando hacia un punto concreto quizás en algunos puntos viajar por viajar deje de tener sentido. Aún así, hay momentos en los que no puedes más y te quieres rendir, por lo que es importantísimo tener un punto de salida A y un punto de destino B. En nuestro caso, el punto de salida fue desde Valencia y el punto de llegada era Nürburgring (Alemania) y para más presión, nos habíamos alquilado unas tandas en el circuito para entrar a rodar. De esa forma el viaje tenía unas fechas con las que teníamos que cumplir seguro, aunque el resto del viaje fuera un poco a lo loco y con ajustes sobre la marcha.

¿Qué me llevo en la moto de ropa?

Pues lo justo. Sí, es la típica frase que has leído un montón de veces, porque si estás leyendo esto, también habrás leído un montón de webs de aventureros donde indican que para viajar te tienes que llevar las cosas justas. Y yo no te voy a decir lo contrario, porque nosotros no hicimos mucho caso y nos llevamos media casa y fue innecesario. Para que te hagas a la idea, cada moto iba cargada con tres alforjas hasta explotar y te puedo decir que no utilizamos ni el 30% de la ropa que nos llevamos, era más molesta que otra cosa. Al final lo que ocurre con los viajes en moto es que siempre llevas la ropa de moto puesta. Y cuando te la quitas sueles ponerte las mismas dos combinaciones siempre, o el conjunto para clima cálido o la ropa que abriga más para los días que hace más frío. En algunos casos, por no decir para la gran mayoría de moteros, al elegir su equipación de moto para viajar, suele declinarse mucho más por la ropa de moto de cordura. Pero nosotros nos decidimos por los monos de piel de dos piezas Alpinestars. Y te voy a contar el por qué de esta decisión. Al principio teniamos muchas dudas al realizar el viaje, ya que no sabíamos qué hacer, ¿ropa de moto de cordura o mono de piel? Una semana antes de comenzar el viaje destino a Nürburgring pasamos unos días en Huesca y mientras estábamos tomando algo en una terraza pararon tres moteros y como los moteros tenemos eso de que nos ponemos a hablar con otros moteros, pues me fui a hablar con ellos. Les pregunté que de dónde venían y me comentaron que de Francia. Todos ellos iban con piel y me dijeron que no tenian frío, que iban muy cómodos. Con esta información y sabiendo que además en caso de accidente un mono de piel protege mucho mejor que la cordura... Decidido, nos vamos de viaje con los monos de piel de dos piezas.

Respecto al resto de ropa que tienes que llevar, limítate a ropa cómoda, porque cuando te quites el mono de piel querrás sentir libertad de movimientos y cómodo para recorrer el lugar donde haya terminado tu trayecto ese día:

  • Un par de pantalones vaqueros (los vas a usar más que los cortos)
  • Un pantalón corto
  • Tres camisetas que puedas combinar con los tres pantalones
  • Un bañador
  • Tres mudas de ropa interior
  • Solo un par de zapatillas cómodas, ya que vas a caminar mucho
  • Una chaqueta fina y ligera

Solo con esto te es más que suficiente. No temas, sé que parece poco, lo sé, pero es que no vas a gastar ni esto. Te va a sobrar ropa porque cuando llegues al hotel piensa que vas a poder lavar toda la ropa que te quitas, y al día siguiente la tienes limpia y seca. A unas malas siempre tienes el truco del secador, que en todos los hoteles hay uno.

Y en accesorios te recomendamos lo siguiente:

  • Gafas de sol
  • Una batería externa muy potente para móvil, cámaras y demás, así no tienes la presion de quedarte sin batería en algún dispositivo
  • Al menos dos cargadores de baterías y los cables correspondientes, para poder cargar dos dispositivos al mismo tiempo o la batería externa y un dispositivo.
  • Un disco duro portátil donde puedas descargar todos los videos y fotos que vas a realizar
  • Intercomunicador de moto (imprescindible si vais en pareja)
  • Un candado en forma de U para cada moto. Piensa que en alguna ocasión vas a tener que dejar el casco y si vais más motos las podréis atar juntas para mayor seguridad, así que una pinza antirrobo no sirve para mucho.
  • Una llave de repuesto escondida en la moto.
  • Kit reparapinchazos, para tener una solución rápida a mano si pinchas de forma inesperada.
  • Bridas o cinta americana.

¿Qué le hago a la moto para prepararla para un viaje?

Esto es a lo que más atencion tienes que prestar, porque si te falta cualquier cosa mientras estás viajando la puedes comprar, pero si le pasa algo a la moto... ya es más complicado. Sí, ya sé que estamos viajando por Europa y no por el norte de África, pero te recuerdo que este viaje se hace en agosto, fecha en la que la mayoría de mortales podemos viajar por tener vacaciones en el trabajo.

Te voy a hacer un listado de las cosas importantes que tienes que revisar de la moto antes de salir:

  • Estado de los neumáticos. Si les queda poca vida, cámbialos. Pide consejo a tu taller de moto de confianza y explícale lo que vas a hacer. Allí te sabrán decir si aguantarán. Si su respuesta es "puffff... no sé qué decirte..." No lo dudes, cámbialos. Ante la duda es lo mejor, las otras ruedas las guardas para usarlas a la vuelta.
  • Cambia el aceite de moto y el filtro del aceite, es poco dinero y vas más tranquilo.
  • Si hace mucho que no has cambiado el líquido refrigerante de moto, también cámbialo. De España hacia arriba no hace mucho calor, por no decir nada de calor, pero no te viene mal, te aseguras de que el circuito refrigerante está bien. Nosotros en el taller de motos St Racing Store hemos cambiado el liquido refrigerante a motos que en vez de refrigerante parecía aceite y ese líquido refrigerante viejo crea tapones en el circuito.
  • Revisa el estado de la cadena y llévate un bote tamaño viaje de grasa de cadena para moto.
  • Si puedes, llévate un par de llaves para tensar la cadena, un mantenimiento mínimo que deberías hacer cada 500 km.

No te va a hacer falta mucho más, ya que en esos kilómetros que recorras no vas a necesitar mucho más, a no ser que aparezca algún imprevisto. Eso sí, lo que no te voy a recomendar nunca es que hagas un viaje largo con una moto de segunda mano que acabes de comprar hace una o dos semanas, incluso menos de un mes. Aunque la lleves al taller, en nuestra experiencia en el taller de motos de Valencia hemos visto verdaderas barbaridades.

¿Con qué moto puedo viajar? ¿Cuál es la moto ideal para viajar?

Pues ya después de ponernos serios en el apartado anterior vamos a empezar con esta loca historia. Ahora vais a entender por qué lo de "loca" en todos los aspectos.

Tenemos que organizarnos el viaje. ¿Y qué necesitamos para hacer el viaje? Pues alforjas para meter el equipaje y, claro, soportes para las alforjas... y aquí no tendría que haber ningún problema... Total, son soportes de alforjas, para montar alforjas de moto... Peeeero hay una cosa que no os he contado. Con una de las motos con las que viajamos no tuvimos ningún problema, porque es una Yamaha Mt 07 con solo seis meses, apenas tiene 3000 km y todos sabemos que para esa moto conseguimos lo que sea. Pero recordemos que éste es un viaje improvisado a partir de un "no hay huevos" que se empezó a organizar y se realizó todo en el mes de agosto, así que llamamos al comercial de Shad...

- Buenos dias Luis... ¿Qué tal? Te comento Luis... Necesito unos herrajes para alforjas de moto, pero el problema es que estamos cerrados por vacaciones y yo estoy fuera de casa... ¿Me los podrías enviar al bar que hay cerca de casa...?

- Sin problema....mañana los tienes allí.

De esta forma resolvimos el primer "problema" que teníamos, claro, el más sencillo. Ahora viene el segundo... No fabrican soportes de alforjas para moto para una Yamaha R1 2016... Sí, has leído bien, la otra moto con la que nos íbamos de viaje que no os habíamos contado es una R1, una erre de las de verdad, de esas diseñadas básicamente para obtener el máximo rendimiento dentro de un circuito, de esas que llevas el lomo doblado a más no poder... Pues un pequeño detalle en el que no habíamos caído es que para esas motos no fabrican soportes. Así que la única solución pososible para poder montarle alforjas a esta moto con el colín tan raro que tiene es... ¡Fabricarlas! Pues nada, allá vamos, ahora toca fabricar unos soportes. Lo primero que hicimos fue comprar unos tubos de 4 mm de grososr redondos y unas planchas; ir al garaje, soldador, papeles y lápiz en mano y a ver por dónde empezamos... Así comenzó el diseño de los soportes de alforjas para la Yamaha R1. Nos costó un día entero fabricar los primeros soportes, que tenían que quedar perfectos para soportar la fuerza del aire en marcha y asegurarnos de que todo iba a ir bien. No existía el margen de error, era un viaje de 6000 km y los soportes no podían fallar a mitad del camino o, ¿qué haríamos con las alforjas? A partir del primer soporte fabricamos el segundo a imagen y semejanza del mismo pero a la inversa para colocarlo al otro lado.

Una vez finalizado el trabajo de colocar las alforjas en la R1 llegaron las correspondientes pruebas de peso y hacer pruebas por el barrio con una R1 con alforjas por las calles del pueblo para ver que todo iba perfectamente, que no se rompía nada, que no rozaban en ningún sitio y que no molestasen ni para subir ni para bajar. Luego llegó la fase de aprobación de los amigos... Eso nunca habría tenido que pasar. Cuando les mandé las fotos de la R1 con alforjas, además de la sorpresa porque no les había dicho nada de la aventura en la que nos íbamos a embarcar, me llovieron todo tipo de comentarios: que si le habían salido orejas, que si qué fea la moto así... Lo sé, es una señora Yamaha R1. Estamos acostumbrados a ver motos trail recorriendo grandes distancias, a motos turismo, pero ver una "Erre" en España es más atípico... aunque en el resto de europa es más normal.

Así que con esto queremos responder a la típica pregunta de cuál es la moto ideal para viajar. La respuesta es muy sencilla, la moto que te guste, tu moto, sea cual sea, esa que conoces perfectamente (si no eres un pollito con sólo seis meses el carnet de moto) y con la que irías al fin del mundo. No dejes que nadie te chafe las ilusiones de viajar. Viaja con lo que te guste, cada moto te aporta sensaciones diferentes, grandes vivencias, momentos de risa y esto te lo dice el que escribe esto, que se ha hecho algún que otro viaje de 500 km en un día con una Scooter 250 y lo recuerdo con muchas risas, sobre todo la cara de incredulidad de la chica que nos atendió en la gasolinera antes de empezar el viaje de vuelta a casa, creo que habría apostado que no llegábamos en ese trasto ni de coña. O recorrer 700 km. con una Varadero, catalogada como la moto trail más cómoda, y acabé con los calzoncillos tatuados, algo que no te cuentan en ningún blog de viajes. Sin embargo 6.000 km. en mi R1 y más a gusto que un arbusto. De hecho, si en alguna ocasión durante el viaje cogí la moto naked de mi mujer me parecía incómoda, me mataba la columna vertebral. Con lo que tu propia moto es siempre la mejor elección.

Día 15 de Agosto... Comienza el loco viaje en moto

El día anterior por la noche dejamos las alforjas cargadas con mil cosas inútiles que no sabíamos que no íbamos a usar en todo el viaje. Nuestros cuerpos estaban alterados, nerviosos, sabíamos que no íbamos a poder pegar ojo, pero también sabíamos que teníamos que descansar, era obligatorio, ya que nos esperaban en el primer dia cerca de 800 km del tirón.

Pipipipi pipipipi pipipi....suena el despertador y saltamos de la cama. Ya no hay marcha atrás. Aquella locura que se inició con un "no hay huevos" estaba en marcha, imparable, salíamos en unas horas. Bajamos a desayunar y a meter una buena cantidad de comida en el estómago. A las motos no teníamos que hacerles nada, estaban en la puerta del garaje con los depósitos llenos hasta arriba , con las alforjas cargadas, bien amarradas y con las presiones de los neumáticos bien revisadas, incluso con unas décimas más de presión para la primera parte del recorrido, ya que el primer día iba a ser casi todo autovía y nacionales, de manera que el neumático sufriría algo menos.

Nos enfundamos nuestro sotomono de invierno. Sí, has leído bien, nos pusimos en pleno mes de agosto un sotomono de invierno. Nos podíamos haber puesto un sotomono de verano, pero no, porque la idea era ese día llegar a Francia. Sabíamos que conforme saliéramos de Valencia nos íbamos a morir de calor, pero que solo iban a ser unas horas, porque conforme fueramos subiendo hacia el Norte las temperaturas cada vez serían un poco más suaves y cambiarnos de sotomono a mitad de camino iba a ser imposible. Posteriormente nos pusimos nuestro mono de piel y arrancamos las motos para que se empezaran a calentar. Cada vez estábamos más y más nerviosos. En realidad yo estaba más nervioso por ella que por mí, ya que pensad que muchos de los que estáis leyendo esto nunca habéis hecho un viaje similar y hay gente a la que ni se le pasaría por la cabeza, porque le daría miedo. Pero es que recordad que ella solo tenía el carnet seis mes, jamás había llevado moto antes y estaba como una niña pequeña esperando el día de Reyes.

Casco de moto, guantes de moto... bajamos la puerta de la cochera... ¡Y vámonos! Qué sensación más rara, habíamos dejado nuestra casa y hasta dentro de 15 días no íbamos a volver (bueno, en realidad también en el fondo de nuestra mente existía la posibilidad de no llegar a cruzar los Pirineos y darnos la vuelta antes de tiempo si nos dábamos cuenta de que este viaje de epopeya era imposible). En fin, fuera como fuera salimos de casa y no sabíamos ni dónde íbamos a dormir esa noche, porque muchas partes de nuestro viaje no estaban previstas. Solo teníamos previsto llegar a Nürburgring el día 23 de agosto para rodar en el circuito, ya que era la única plaza disponible habiendo reservado con tan poco tiempo. Pero bueno... Ya estábamos de camino...

Una hora y media más tarde me estaba arrepintiendo del maldito viaje. Menuda mierda... A ver, a quién coño se le ocurrió semejante gilipollez!!!! Hacía un calor que nos queríamos morir, no paraba de decirle a mi mujer por el intercomunicador que se acercara más a mí, que no podíamos ir a 80 Km/h por la autovía. Pero muy en la línea de la ley de Murphy, de repente se nos pone a llover en Zaragoza, en agosto!! ¿Pero estamos locos? Aquí sí que pensaba que no íbamos a llegar ni a Francia, que nos íbamos a darr media vuelta antes de hacer dos depósitos. Bueno, pasaron los kilometros y la Yamaha MT07 tiene una autonomía a 120km/h de unos 260 km y la R1 para ir por autovía con el modo lluvia a 120 km/h unos 240 km, así que tocaba repostar y hacer un poco de psicología motera, a ver si conseguíamos que se quitara toda la presión que tenía de su primer viaje.

Cuando nos quitamos el casco ella ya no tenía esa cara de ilusión de los días de preparación, no, tenía cara de "madre de dios, dónde me he metido" y solo llevábamos poco más de 200 km... Después de un rato de charla, un bocadillo que teníamos en las alforjas y, cómo no, un café, otra vez parecía que iba a ir todo bien. Yo muchas veces se lo digo a día de hoy, no sé cómo tuvo el valor de semejante barbaridad sin experiencia, pero me siento muy orgulloso. Luego también nos animó mucho el ver a un matrimonio motero en la misma gasolinera, ellos con su BMW 1600, seis cilindros, en un color granate brillante, con chaquetas de moto touring y pantalones de moto de cordura, y pensamos, ¿por qué no? vamos a hablar con ellos. Nos acercamos y les preguntamos que qué tal el viaje, a lo que ellos nos contestan que muy bien, que eran de Barcelona e iban a bajar hasta Benidorm. La cara les cambió un poco cuando les dijimos dónde íbamos nosotros, de hecho, pusieron cara de no creérselo mucho. Pero bueno, si leéis esto os decimos que sí, que llegamos :) Y a nosotros nos animó mucho también ver una moto con esa pinta de aventurera equipada hasta las orejas para apenas recorrer 500 km. cuando nuestro objetivo con nuestras motos supuestamente "no aptas para viajar" era recorrer más de 5.000 km.

Con este comienzo, ¿qué más puede ocurrir?

La respuesta es: de todo. En un viaje así todo es posible. Y en el fondo es lo bonito del viaje en sí, que cualquier cosa sea posible, que haya un millón de cosas imprevistas que te sorprendan, te hagan reír y te desesperen, y sobre todo que te hagan aprender para el siguiente tramo y para mejorar en la próxima parada. Para empezar a meternos en materia, puedo contaros que el primer día sí llegamos a cruzar los Pirineos tal y como teníamos planeado y recorrimos unos 100 km. ya en territorio francés. ¿Y dónde decidimos parar a dormir? Pues en un motel de carretera que estaba en medio de un polígono que se podría describir como algo parecido a los escenarios de la película "Psycho" de Hitchcock. Esa noche, la primera que pasábamos fuera de casa, las motos tenían que dormir en la calle, bien pegadas a la ventana de nuestra habitación y juntas con su candado en U, una foto que aún nos encanta ver. El lugar tenía tal glamour que cenamos una pizza en un local de comida para llevar (desde fuera parecía un restaurante donde poder sentarse) que nos llevamos a la acera de enfrente y comimos al lado de un contenedor de basura. Fue en ese momento en el que pensamos: "si el viaje comienza así, ¿qué nos espera a lo largo del camino?", pero por primera vez pero ni mucho menos última desde que empezamos el viaje acabar llorando de la risa por lo surrealista de la situación hizo de este momento un bonito recuerdo en el que ahora en la distancia todo se cubre con un tono sepia que lo hace hasta bonito.

Y es que los mejores recuerdos de comidas son aquellos en los que comprábamos pan y fiambre en un supermercado y emprendíamos nuestro viaje sin saber dónde íbamos a parar a comer. Y ahí, en cualquier lugar tirados y sin medios, nos encontrábamos untando paté con una tarjeta de crédito, abriendo paquetes con una llave y partiendo las cosas como podíamos, a bocados si hacía falta. Y, una vez más, riendo hasta llorar comprendiendo que esto era lo más parecido a estar perdidos en el culo del mundo. Aquí os podemos dar un consejo que os ayudará a economizar mucho a lo largo del viaje: siempre que podáis comprar la comida en el supermercado y, sobre todo siempre que tengáis planeado recorrer una buena distancia ese día, la mejor opción es haber preparado unos bocatas o sandwiches para parar cuando y donde os apetezca. Y es que cuando haces recorridos largos en ocasiones no encuentras una población grande en muchos kilómetros y si te pilla en fin de semana muchos comercios están cerrados. Y ni qué decir del precio de los restaurantes en el extranjero, que tienen un precio mucho más elevado que en España y a veces dejan mucho que desear en cuanto a la calidad de la comida a pesar de su precio excesivo. Y es que cuando estás fuera de tu país te das cuenta de lo bien que se come en España. Aunque he de admitir que en este viaje fuimos a parar al restaurante con comida más deliciosa que hemos probado nunca, por supuesto, por casualidad, no por reseñas ni aplicaciones de restaurantes. Fue un restaurante de Le Mans llamado "La vieille porte" con una decoración al estilo francés que hacía augurar una factura de los que dejan huella. Pero no fue el precio, muy bueno para la calidad, lo que nos dejó huella, sino la comida. Nos sentimos como Ratatouille probando esas mezclas de sabores que nos hacían suspirar, por no mencionar el postre de la casa... Lo tenemos apuntado para volver si algún día tenemos la oportunidad. Eso sí, cuando entréis a un país diferente informaos muy bien de los horarios de comida y cena, porque por ejemplo en Francia y Bélgica los horarios son muy rígidos y después de las 12 sólo puedes comer en McDonald´s.

Entre las anécdotas podemos contar una parada a llenar depósitos con un despiste que nos puso los mismísimos de corbata. Llevábamos el GPS conectado a los intercomunicadores para que nos fuera indicando el camino y los desvíos, pero en cada parada mirábamos el recorrido que nos quedaba y en ocasiones hacíamos cambios hacia carreteras secundarias para darle más emoción a la experiencia o todo lo contrario si el tiempo se nos echaba encima. Tengo que señalar que las alforjar las llevábamos cubiertas con una funda impermeable por si nos sorprendía lluvia en marcha y encima de ellas un pulpo de moto sujetándolas bien para que el aire no nos hiciera perderlas. Pues después de una de estas paradas estando en Alemania, en una de sus famosas autobahns dándolo todo tan conocidas por no tener límite de velocidad confirmo, o lo intento, por el intercomunicador que ella ha cogido el móvil en la gasolinera. Su silencio como respuesta ya me dio una pista de la catástrofe, así que tras preguntarle varias veces paramos de emergencia en el arcén pensando en mirar para dar la vuelta y, cuál es mi sorpresa cuando veo mi móvil encima de una de las alforjas tan sólo agarrado con la cuerda del pulpo que había sobrevivido milagrosamente ahí los 20 minutos de autobahn a 160 km/h...

Y en este punto tengo que volver a las alforjas caseras elaboradas artesanalmente por mí, que en un momento del recorrido perdieron una de las soldaduras. Es aquí donde entró en juego algo que os hemos dicho que era un imprescindible para un viaje así: la cinta americana. No sabíamos si iban a aguantar el resto del viaje (estábamos en Alemania cuando ocurrió, así que nos quedaba la mitad del viaje aún), pero tampoco teníamos opción B. Menos mal que la cinta americana sirve para todo e hizo que las alforjas aguantaran la presión del aire y el peso del equipaje el resto del viaje.

Lugares y momentos inolvidables que se quedan grabados en la retina

Si tuviéramos que elegir el mejor momento del viaje sería difícil, pero yo diría que fue Nürburbring, no solo en el momento en que entramos a circuito con un coche de alquiler y pudimos vivir la experiencia de rodar en el Infierno Verde en primera persona, sino estar allí y ver el ambiente, los coches que había, la pasión por el motor que se respiraba... Para que os hagáis a la idea, viendo el circuito desde fuera el día que nos íbamos de Nürburbring para continuar nuestro viaje, mi mujer y yo decíamos "el coche más barato que pase de entre los diez siguientes para nosotros", porque allí los Porsche son como Ford Focus, hasta te acostumbras a verlos y dejan de llamarte la atención.Y para qué mencionar el sonido del rugido de los coches que invade todos los rincones de las proximidades de Nürburbring. Por cierto, fue gracioso encontrarnos a un grupo de españoles comiendo en la famosa pizzería Pinocchio de Adenau, uno de los pueblos más cercanos al circuito donde podéis alojaros, a los que les costó creerse que viniéramos con esas motos, una moto deportiva y una moto naked, desde España habiendo recorrido cuatro países distintos.

Por otro lado, sobre lugares bonitos nos sorprendió mucho la ciudad francesa de Le Mans, donde el centro de la ciudad parece un decorado de la película de los 3 mosqueteros por lo peculiar de sus construcciones y sus angostas calles. Además, en honor al circuito por el que la ciudad es conocida, tenemos que mencionar lo impresionante que es el Museo de las 24 horas de Le Mans, donde puedes ver desde los coches más clásicos hasta los coches de resistencia eléctricos que han competido en los últimos años. No sabíamos cómo iba a ser el museo, pero ya que estábamos allí fuimos a visitarlo y nos pasamos el día entero dentro disfrutando de todos los coches y motos y, por supuesto, de dar una vuelta a pie por el mítico circuito.

Otros lugares dignos de mención es Brujas, una ciudad belga llena de encanto que te hace pensar que has vuelto a la época medieval. Y, cómo no, Amsterdam, una ciudad donde la mezcla cultural es evidente cuando caminas por sus calles y en la que lo mejor que te puede pasar es perderte entre sus canales. Y para hacer una de las rutas en moto más bonitas que se te pueden ocurrir lo mejor es perderse por la Selva Negra alemana, una zona montañosa llena de pueblecitos peculiares, restaurantes de comida casera y unas carreteras enrevesadas donde perderse para volver a encontrarse es un placer. El lado negativo de esta zona: la cantidad de lluvia que te puede llegar a caer en dos minutos, o durante una hora seguida. Por eso es muy importante ir bien equipado con impermeables para moto y ropa de moto impermeable, además de unas buenas botas de moto waterproof o GoreTex que te protejan los pies dentro de lo posible. Fue aquí donde desarrollamos nuestras técnicas más innovadoras para el secado de la ropa de moto y las botas inundadas de agua. ¿Y cuál fue ese método? Pues una mejora de días anteriores en las que usábamos un secador para secar la ropa después de lavarla, pero ahora con un autopulsador conseguido con cinta americana y metiendo nuestro secador y el del hotel para secar las botas de moto y los monos, porque al día siguiente empezábamos nuestro viaje de vuelta a casa.

De vuelta a casa con una mochila repleta de aprendizajes y experiencias

Para no cesar en nuestra locura, el último día decidimos hacer más de 1.000 km del tirón para no perder otro día en un pueblo como el del primer día con todo el cansancio que llevábamos acumulado de todo el viaje. Así que preferimos tirar hasta casa y así lo hicimos, comiendo una paella de camino a casa en un bar de carretera cerca de los Pirineos que nos supo a gloria aunque seguramente no sea la mejor que puedas comerte en España. Y, de vuelta a casa, besamos el suelo cuando llegamos a la puerta del garaje, sí, porque aunque fue un viaje inolvidable que podemos calificar como "el mejor viaje de nuestras vidas", como dijo ET: "mi casa..." ese lugar que siempre se echa de menos por muy bien que lo pases cuando estás fuera. Pero además de cansancio vinimos llenos de experiencias y aprendizajes, porque un viaje así da para mucho y si tuvieras que volver a repetirlo habría cosas que cambiarías para hacerlo más fácil.

El primer aprendizaje es sencillo: la equipación de moto es súper importante. Llevar ropa de moto que te proteja pero al mismo tiempo te sea cómoda para pasar largos periodos de tiempo encima de la moto es clave para que el viaje sea un éxito. Nosotros optamos por los monos de piel de dos piezas y sin duda en esto repetiríamos, porque estos monos de dos piezas te permiten quitarte la chaqueta con facilidad cuando llegas a tu destino, pero gracias a su cremallera de unión y a las protecciones en hombros, codos y rodillas te aportan la mayor protección posible encima de la moto. Respecto al frío, la parte positiva de un mono de piel para moto es que te permite ponerte debajo un sotomono de moto de invierno que te proteja del frío. Y si a esto unes una buena balaclava de moto que te cubra parte del pecho y toda la cabeza, es difícil que te pase el aire exterior. Otro de los esenciales son los guantes de moto. En este sentido os aconsejaríamos que para un viaje así en el que todo puede pasar llevéis dos pares de guantes para moto, unos guantes de moto de verano que sean perforados y permiten una transpiración adecuada con temperaturas altas y otros guantes para moto de invierno que lleven un buen acolchado térmico interior y una capa exterior impermeable como los guantes de moto Alpinestars con su membrana impermeable Drystar o unos guantes de moto GoreTex 100% impermeables. Una tercera opción que podría sustituir a esta última serían unos guantes de moto calefactables que además de protegerte del frío te aportarían calor para no perder la sensibilidad en los dedos en los momentos más fríos.

Por supuesto, la elección del casco que vas a llevar es esencial para tu comodidad y seguridad. A pesar de que existen los cascos modulares y los cascos de moto jet, te aconsejamos que elijas un casco de moto integral que proteja tu cabeza al completo. También es importante que hayas probado el casco en algún trayecto largo antes de lanzarte a una aventura así para no llevarte sorpresas de presiones o dolores que pueden amargarte el viaje si son constantes. Que el casco lleve un buen sistema de aireación interior, acolchados cómodos y una pantalla que te permita una buena visibilidad son primordiales. Asimismo, la elección de botas de moto es muy importante. En primer lugar, deben ser unas botas que ya hayas llevado en varias ocasiones y hayas visto que no te rozan ni te son incómodas. Además, tienen que ser botas racing o botas de moto touring que te aporten protección y seguridad a partes iguales, decisión que depende también del tipo de moto que tengas y de lo que te haga sentir más cómodo a los mandos de tu moto. Por último, llevar un impermeable de moto y unos cubrebotas de moto es también necesario, porque aunque tu equipación de moto sea impermeable, cuando llevas una hora debajo de la lluvia el agua entra por cualquier hueco y una vez llega a tu cuerpo empieza a calarte y eso se convierte en frío, humedad que no te quitarás hasta que no pares, te quites toda la equipación y la seques a conciencia. Un impermeable para moto se pone como capa exterior encima del traje de piel de moto o la ropa de cordura para evitar que el agua llegue a la ropa de moto.

Lo mismo se aplica a las alforjas de la moto. Nosotros aprendimos esto el primer día cuando nos llovió en Zaragoza y al llegar a nuestro destino en Francia descubrimos una pequeña laguna en el fondo de nuestras alforjas. Cuando compres maletas de moto asegúrate de que llevan funda impermeable exterior y pónsela encima siempre que te enfrentes a un trayecto largo. Por supuesto, cuatro o cinco pulpos por moto te permitirán no sólo coger bien las fundas impermeables para que el aire no se las lleve, sino sujetar cualquier otro bulto que quieras llevar en la moto (o que se te haya olvidado, como nos pasó en el episodio del móvil en la autobahn...) Y en resumen, asegurarte de que el mantenimiento de tu moto y neumáticos están al día antes de salir para no tener que hacer paradas inesperadas a mitad de camino que pueden pillarte donde menos te lo esperes y sin recursos para solucionarlas. Y, claro, nadie quiere ver un viaje de este tipo frustrado por no haber revisado adecuadamente su moto antes de salir. Una vez más te invitamos a hacerlo en St Racing Store, donde te asesoraremos para sacar el máximo partido de tu moto y te ofreceremos la mejor equipación de moto al mejor precio.

02/05/2020 Home, Blog 0 1152